Saturno, el maestro de la ley

publicado por marcela el 21 mayo, 2009

Este planeta es uno de los más lentos, es el planeta de las responsabilidades, también es el último de los planetas que se pueden ver a simple vista. Su presencia determina períodos de negatividad, marcando a lo largo de nuestra vida trabas, retrasos y aplazamientos.

Saturno se basa en la regla, en la constancia, los compromisos y el orden, por lo que durante su tránsito debemos adoptar estas actitudes para lograr el progreso, como se encuentra opuesto a Júpiter no se basa ni en el azar ni en la confianza.

Saturno tarda aproximadamente treinta años en dar la vuelta alrededor del Sol, y unos dos años y medio en recorrer cada signo zodiacal. El planeta de los anillos trae con él nuevas responsabilidades y preocupaciones, haciendo nuestra vida más difícil, trayendo con él el trabajo duro, la madurez, el paso del tiempo y el despertar de la conciencia.

Trae también grandes inconvenientes como retrasos y fracasos, obstáculos y limitaciones, que pueden conducirnos a una visión negativa de la vida y a una sensación de soledad o profunda depresión.
Los retos profesionales y familiares necesitarán mayor tiempo para ser resueltos, siendo aún más difícil tomar ciertas decisiones.

Para obtener buenos resultados será necesario cambiar ciertas pautas de conductas, esforzarse y disciplinarse para concretar los objetivos deseados. Será importante también encarar seriamente todo tipo de obligaciones y brindarse lo más posible a los allegados.

Cuando este planeta transita, puede tener importantes significados y se manifiesta con actitudes temerosas y defensivas. Con el correr de los años Saturno se vuelve más rígido, sintiendo de forma repentina un envejecimiento que acarrea fatiga y abatimiento tanto en el ámbito físico como en el psicológico.

Los saturninos se vuelven más indecisos cuando tienen que revelar sus sentimientos y más recelosos frente a todas las cosas nuevas. Se lo ha llamado la Sombra, correspondiendo a la parte que se bloquea, a la que se teme, por la que nos sentimos culpables, transmitiendo toda estas cualidades a todos los demás.

Es la aplicación de la ley, enseñándonos los límites para no transgredir el orden cósmico, es cautela y precaución para lograr el bien entre nosotros y los demás.

Autora: Marcela E. Diaz para © consultacartas.com


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