El estudio y práctica del Tarot, como cualquier otra actividad, debe realizarse teniendo conciencia de la responsabilidad que asume, para actuar con profesionalismo, es decir desarrollando un compromiso ético. Es que mediante el Tarot podrá asomarse al mundo interior de las personas e intervenir en él. La ética es tanto más importante considerando que el Tarot está relacionado con lo interno del Ser, con el alma humana. El tarotista debe estar guiado por su corazón, actuar con intención de servicio, saber que está cumpliendo una misión y dando apoyo a otras personas. Desde el inicio mismo de nuestra
formación como tarotistas debemos tener presentes estas condiciones y exigirlas de quien actúe como nuestro guía o maestro; sabiendo que son valores que se fortalecen especialmente con el estudio y reelaboración permanentes del Tarot. Nunca se llegan a conocer todos los secretos; nunca lo sabremos todo. El progreso de la ciencia y la técnica se alcanzan porque los científicos y los investigadores nunca se dan por satisfechos y continuamente están haciéndose preguntas.
Una pregunta conlleva una respuesta y cada respuesta despierta mil nuevas preguntas que requieren ser respondidas; las nuevas respuestas promueven las intenciones, permiten corregir errores del pasado, cambian los paradigmas. Para no estancarse, el tarotista o cualquiera que se dedique a cualquier actividad nunca debe dejar de estudiar y prepararse, y así encontrará nuevos estímulos en el consejo de los que más saben. Respecto de las preguntas y respuestas, decía el filósofo Eliphas Lévi que la única limitación del Tarot está en quien lo lee; pero hay otras cuestiones que están relacionadas con las consultas que el Tarotista puede responder y que debemos tener en cuenta. En este sentido, se debe transmitir a quien consulta que sus preguntas o dudas deben estar relacionadas con temas que sea directamente de su incumbencia, pues de otra manera se caería en la imprudencia, la indiscreción y hasta la insidia, y esto también forma parte de la ética de quien consulta. A veces el Tarot nos lleva a alguna conclusión directamente relacionada con la pregunta, pero otras veces solo proporciona una ayuda como para resolver el problema planteado o brinda una visión o una información que quizás no se buscaba o no se tenía en cuenta pero era necesaria. Lo principal es que la pregunta refleje algo que la persona necesita saber y la respuesta le debe ayudar a ver más claro el panorama.
Como lo hemos dicho muchas veces el Tarot no es un sistema de "adivinación" que permite "ver el futuro", sino que el futuro es señalado por el pasado y el presente; el Tarotista entra en contacto con el pasado y el presente del consultante y mediante el ejercicio de su intuición, concentración y percepción puede "visualizar" la tendencia hacia la que va la vida de esa persona, es decir, su futuro. Pero desde ya que el futuro está en manos del consultante y no del tarotista. Durante la consulta, se procura que la persona aumente su nivel de conciencia y su capacidad para tomar decisiones. Sobre el futuro no hay nada escrito ni nada es inexorable; cada uno decide como sigue su "guión", cómo lo cumple, cada uno construye su futuro, como co-creador de su destino que es.
Tener esto en cuenta nos ayudará a decidir en forma ética nuestra manera de actuar. A veces a las personas no les gusta lo que les devuelve el Tarot e interpretan que puede transmitir energías negativas, lo ven como un portal hacia el más allá o una forma de conectarse con fuerzas desconocidas; esta predisposición negativa hacia el Tarot los lleva a pensar que se hallan frente a una amenaza. Con esta actitud parece casi inevitable que exista un ambiente defensivo, de sospecha durante la lectura, situación realmente inquietante que lo único que hará será cargar de "negatividad" tanto al consultante como al tarotista. Por ello es importante comprender al Tarot como un medio de reconocimiento y orientación, un espacio para compartir inquietudes y en definitiva, un espejo que nos refleja tal cual somos.