Estudio del aura humana

La primera definición científica del aura surge en el siglo XVI, de la mano de Paracelso, quien la definió y describió como una esfera de fuego. Casi dos siglos después es Franz A. Mesmer quien presenta sus estudios sobre el magnetismo animal, definido como como un tipo de energía electromagnética que puede ser transmitida de un ser a otro. Ya en el siglo XIX se desarrollaron varios experimentos destinados a demostrar físicamente la existencia del aura.

En 1845 el químico alemán Karl Von Reichenbauch publicó un libro describiendo un experimento sobre el aura en base a percepciones percibidas por él mismo procedentes de ciertos tipos de cristales e imanes. Según este experimento, que llevó a cabo con varias personas, ubicándolas en una habitación a oscuras visualizaron emanaciones lumínicas de procedentes de las extremidades de las personas, animales y plantas, de diferentes colores pero destacadamente rojo, el violeta, el naranja, y el verde. En el siglo XX, específicamente en el año 1911 el Dr.J. Kilner, gran estudioso de la electricidad y Director del área de electroterapia del Hospital de Santo Tomás de Londres, demostró la existencia física del aura a través de unas láminas de cristal preparadas con dicianina, haciendo posible su observación a través de la luz ultravioleta.

Este científico formuló un método para diagnosticar enfermedades aún antes de que se manifestasen, mediante sus estudios del aura. El método del Dr. Kilner para visualizar el aura es el siguiente: “La persona a la que se pretende visualizar el aura, debe de situarse delante de una tela de fondo blanco (aunque también lo realizó con el fondo negro) dentro de una habitación oscura. Es imprescindible que el sujeto se encuentre desnudo en la parte del cuerpo que se desea visualizar, ya que la ropa impide ver el aura. Llegados a ese punto, el observador deberá de mirar a través de la lámina tratada con el producto químico llamado dicianina, a la luz del día, para posteriormente cerrar los ojos y, con la persiana bajada , a fin de que la habitación se encuentre totalmente a oscuras, visualizar el aura “.

Gracias a este descubrimiento se pudo conocer cada vez con mayor exactitud su composición, llegándose a la conclusión de que está formada por varias capas superpuestas que siguen el contorno del cuerpo físico y se van extendiendo hacia el exterior. Se han percibido hasta tres de estas capas:

Primera capa o Doble Etérico: es una pequeña franja oscura gris claro que se ajusta con total exactitud a la forma corporal.

Segunda capa o Aura Interior: de unos seis centímetros, también ajustada al contorno del cuerpo, presenta distinta coloración dependiendo del estado físico, psíquico y emocional del individuo.

Tercera capa o Aura Exterior: ubicada sobre la capa anterior, de ocho a quince centímetros de espesor.

Otro fenómeno estudiado por el Dr. Kilner fue la comprobación de que cuando coincidían dos tipos de auras, unas fuertes y sanas y otras débiles sin apenas energía, las débiles absorbían la fuerza de las sanas.

Autora: Marcela E. Diaz para © consultacartas.com

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