Archivo de abril de 2009

La enfermedad

Miércoles, 29 de abril de 2009

El ser humano es un todo compuesto de cuerpo, psiquis y alma. Cuando una de estas partes sufre algún trastorno, tiene respuesta en el resto.

Esto es lo que ocurre con la enfermedad; cualquier dolencia física es un reflejo de la falta de armonía en nuestro interior.

La enfermedad es la expresión física y palpable de lo que ocurre en nuestra psiquis y en nuestra alma.

Este desarreglo interior se da a conocer a través del síntoma, cuya función es reflejar nuestras carencias psicológicas. En saber descifrarlos se haya la clave para aceptar nuestra enfermedad, terminar con ella y cambiar nuestra vida.

Y es que la enfermedad nos pone ante nosotros mismos y nuestras conductas, para que veamos qué no anda bien e intentemos cambiarlo. Así, puede verse y deberíamos verla como un aprendizaje para cambiar aquello que nos ha llevado a nuestra dolencia física.

Aunque la enfermedad nunca puede sentirse como algo positivo, sí podemos pensar que aquellos que la han aceptado y comprendido encuentran en ella una vía para crecer como personas y para mejorar su vida.

Los símbolos de la magia

Miércoles, 29 de abril de 2009

La magia utiliza también los símbolos, formas o imágenes. Dentro de un ritual se emplean como nexo de unión del resto de elementos. Se pueden utilizar infinidad de símbolos como pueden ser: el círculo, el centro, la cruz, el cuadrado, la estrella de David, el trébol de cuatro hojas, etc.

La carga simbólica de muchos objetos que utilizamos en los rituales es muy importante a la hora de concentrarnos porque las fuerzas y poderes que representan nos ayudan a la hora de provocar los cambios deseados.

Existen otro tipo de elementos que se pueden integrar en los rituales y que ayudan también a la consecución del fin. Puede ser la música, los sonidos, las oraciones, los bailes, las canciones, etc. Se utilizan con diversos fines, puede ser para crear un ambiente relajado y tranquilo, para ayudarnos a la concentración o ponen énfasis en lo que estamos realizando y tener éxito en nuestros propósitos. Una música suave, por ejemplo, crea un ambiente sereno que nos ayuda a concentrarnos; recitar un poema o una oración es una forma de ponerle voz al deseo. Lo importante es elegir los ingredientes adecuados para crear una atmósfera agradable.

Los rituales y sus elementos hay que elegirlos dependiendo del fin que queremos conseguir. Por ejemplo, si realizamos un ritual con velas elegiremos las velas de un determinado color en función de aquello que deseamos cambiar o del deseo que queremos que se cumpla, las colocaremos de una determinada forma en el altar, las encenderemos en un orden, elegiremos algún otro elemento como puede ser una planta, una fotografía, etc.

En un ritual de amor, por ejemplo, se han elegido tres velas de colores, una roja que simboliza el amor ardiente de la pareja y otras dos con los colores zodiacales de cada uno de los miembros de la pareja. Además se puede incluye un altar con una serie de símbolos y colores relacionados con el acto que vamos a realizar.

Otro ejemplo por el que nos podemos guiar son los sahumerios. En este rito las sustancias aromáticas que se van a quemar (inciensos, resinas, etc.) junto con las esencias que se incorporan se eligen también dependiendo de la intencionalidad con que el sahumerio se realiza. Podemos quemar un incienso al que hemos añadido esencia de benjuí si queremos conseguir estabilidad emocional, o incorporar lavanda si nuestra intención es conciliar el sueño.

Otra de las soluciones mágicas a la hora de practicar la magia por nuestra cuenta son los amuletos y las piedras ya que cumplen los mismos fines que los rituales, los sahumerios, los baños, etc. La gran variedad de amuletos y piedras que se pueden encontrar hoy en el mercado ofrecen soluciones prácticamente a cualquier problema que queramos solventar y a cualquier deseo que queremos ver cumplido.

Praticando la Magia

Miércoles, 29 de abril de 2009

Para practicar la magia tenemos a nuestra disposición una serie de rituales y elementos que nos van a ayudar a conseguir nuestros fines. Si estamos convencidos de que nuestros deseos se van a cumplir y de que vamos a conseguir una transformación de lo negativo en positivo, ha llegado la hora de pensar en los rituales.

Los rituales son aquellas prácticas mágicas destinadas a conseguir un fin deseado. En ellos ponemos en movimiento nuestra energía para dirigirla exactamente hacia el fin que queremos conseguir. Por medio de las celebraciones rituales se puede llegar a transformar la realidad cotidiana gracias al poder de nuestra mente.

Existen muchas formas de rituales como pueden ser: los rituales con velas, los sahumerios, los baños, las aguas o riegos o simplemente los amuletos. Todos ellos responden a fines y necesidades muy diversas, como protegernos ante cualquier eventualidad, encontrar la pareja adecuada, eliminar el mal de ojo, tener suerte, etc. Siempre hay alguno que se puede acomodar a nuestros deseos.

Generalmente en los rituales se utilizan una serie de elementos cuyo fin es ayudarnos a concentrarnos y relajarlos, condición sin la cual el ritual no tendría ningún sentido y posiblemente tampoco éxito. Estos elementos pueden estar constituidos por inciensos, esencias, aceites, perfumes, granos o polvos, velas y símbolos. La elección de uno u otro elemento hace que los rituales sean distintos.

En un ritual con velas el elemento principal son las velas, en un sahumerio son las plantas e inciensos que vamos a quemar, en un amuleto el símbolo que utilizamos, etc.

Los inciensos, esencias, aceites, perfumes, granos o polvos son sustancias extraídas de las plantas. Estas sustancias poseen una serie de propiedades, reconocidas desde la antigüedad, capaces de modificar los estados de ánimo o de curar gracias a los compuestos químicos que contienen. Hay sustancias especiales contenidas en los inciensos, perfumes, etc. que se utilizan para la purificación, otras para desarrollar nuestro intelecto, otras son capaces de absorber las energías negativas o de curar enfermedades, etc.

Por eso se usan tanto para fines terapéuticos como para crear estados de ánimo positivos en el ritual. Siempre debemos elegir para nuestro ritual una esencia, aceite, perfume o incienso que contenga las propiedades adecuadas para los fines que nos hemos propuestos.

Interpretación de cartas natales

Miércoles, 29 de abril de 2009

Muchos de nosotros, cuando comenzamos a interpretar cartas, pensamos que debemos abarcarlo todo: los planetas, signos, casas y aspectos en su totalidad. Si no lo hacemos, tememos descuidar algo importante, o dejar de ofrecer un cuadro completo de las influencias que gravitan sobre el nacimiento.

Pero, al abarcarlo todo, finalmente no solemos abarcar nada, porque llenamos nuestras mentes y las de quienes nos consultan, con tantas minucias que, una vez terminada nuestra “lectura”, dejamos a nuestros consultantes en la oscuridad.

Algunos de nosotros tal vez encaremos un mapa interpretándolo casa por casa, empezando con la primera y avanzando en sentido contrario al de las agujas del reloj. Otros quizás empiecen con el Sol y estudien un planeta por vez: Luna, Mercurio, Venus, etc. Y puede ser que otros intenten transformar al caos en orden considerando que cada sector de la vida es importante para el consultante (amor, trabajo, hogar y familia, etc.) e interpretando todos los planetas, signos y casas asociados con ese sector.

Estos sistemas interpretativos quizá “funcionen” con algunos astrólogos y consultantes. Pero les falta un elemento esencial, necesario para que la “lectura” que se ofrezca sea significativa, prestando atención a las prioridades y a los significados centrales de la carta, por encima y más allá de sus características multifacéticas. Sin este enfoque, es probable que las cuestiones más destacadas de la carta se pierdan dentro de un conjunto de cuestiones menores.

Sin este enfoque, los consultantes “quedan en el aire”, sin que se los ayude a relacionar significativa y unificadamente todo lo que se les dice, y como resultado de esto, olvidan casi todo o lo consideran sólo de manera superficial. Abarcar la totalidad no ayuda a que los consultantes lo asimilen todo, y es muy frecuente que, al marcharse, queden abrumados, confundidos y menos seguros de su identidad y orientación.

Si queremos que nuestros consultantes tengan un cuadro mental más claro acerca de sí mismos(conociendo su fuerza y su talento predominantes, y sus debilidades y conflictos capaces de convertirse en fuerza y talento, una vez que desarrollo lien su anhelo y decisión para transformarlos), entonces deberemos propender a que, en nuestras “lecturas”, en vez de cantidad y amplitud haya más calidad y profundidad de percepción.

Autora: Marcela E. Diaz para © consultacartas.com | Todos los derechos reservados

Los eclipses

Miércoles, 29 de abril de 2009

Desde la antigüedad, los eclipses han sido considerados símbolos de mal agüero.
Existen numerosas anécdotas históricas en donde se narra cómo determinados pueblos hacían todo tipo de ruidos con tal de espantar al gigantesco monstruo que se tragaba al sol o a la luna, privándoles de las dos luces más fantásticas que existen en la naturaleza.

Actualmente no se les teme. Sin embargo, los eclipses pueden tener incidencia en nuestras vidas. En el plano individual, dependerá del punto de nuestra Carta Natal sobre el que se forme el eclipse. En el ámbito mundial, los eclipses suelen influir especialmente en la zona geográfica donde se proyecte su línea de sombra.

Cuando un eclipse afecta una parte importante de nuestra Carta Astral es probable que haya trastornos del sueño o de las pautas habituales de conducta. Además las emociones y los sentimientos pueden sufrir vaivenes.

Si se trata de un eclipse de sol, puede provocar incluso significativos cambios en nuestras vidas, como un cambio de casa, de trabajo, etc.

Por otra parte, los efectos de los eclipses pueden ser muy duraderos, abarcando desde unos quince días antes de su formación hasta casi un mes después en los eclipses de luna; y desde unos meses antes hasta varios meses después en los de sol.

Por último, cabe señalar que no conviene mirar directamente o con el ojo desnudo un eclipse de sol. Hay que proveerse de filtros adecuados, con los que tengamos la completa seguridad de que no dejarán pasar los rayos ultravioletas e infrarrojos del sol, ya que pueden producir graves daños oculares, incluso ceguera.

Arquetipos femeninos en el Tarot (III parte)

Miércoles, 29 de abril de 2009

Completamos con este artículo la entrega referida a los Arquetipos Femeninos en el Tarot, en este punto relacionados con dos objetos celestes: la luna y las estrellas, que han fascinado a la Humanidad desde sus comienzos y servido como guía, tanto para los aventureros, científicos, navegantes, como para los artistas, pintores, escultores, músicos y poetas.

Les recordamos, como lo hemos hecho en los artículos anteriores, que el Tarot no es solamente un método, como se dice popularmente, “tirar las cartas” o adivinar la suerte, sino que en realidad es un milenario método de interpretación que proporciona una orientación amplia, consejos y ayudas acerca de las distintas situaciones que se presentan a lo largo de la vida.

Acerca del origen del Tarot, se cuenta que alrededor de 1450 la familia Visconti, de Milán, encargó un mazo del que aún se conservan algunas cartas, aparentemente para jugar; los Arcanos Mayores estaban basados en creencias populares y los Arcanos Menores representaban los grupos sociales de la época: campesinado (bastos), clero (copas), nobleza (espadas) y burguesía (oros).

La Estrella (Arcano diecisiete):
Esta carta del Tarot representa lo inconsciente y conectado con lo divino, con el cosmos. Se relaciona con el arte, lo creativo y las comunicaciones, pero desde un punto de vista místico e innovador. Nos habla de la renovación de la vida, la curación de heridas, la sanación de procesos profundos y el crecimiento espiritual, pero relacionado con las actividades de la vida diaria, la vida terrenal. Es la carta de las que corren nuevos riesgos en la vida, especialmente después de experiencias fuertes. Astrológicamente parecida al signo de Acuario, ya que posee dos cántaros con agua que vierte en una fuente.

La Luna (Arcano dieciocho):
Es la carta de las energías femeninas: intuición, sueños. Invita a descubrir la profundidad de las propias energías. Esta figura del Tarot a veces quiere mostrarnos la cara oculta de la realidad, aquella que, como la cara oculta de la Luna, quizás nunca podremos ver. Tiene la capacidad de descorrer velos pero al mismo tiempo hace referencia a la necesidad de aprender a movernos entre la luz y la sombra. Hace referencia a los ciclos, conecta totalmente con las emociones, los recuerdos y la relación con la madre y la infancia. Por otra parte es una carta ambivalente, ambigua, muestra las dos caras de la moneda.

Autora: Marcela E. Diaz para © consultacartas.com | Todos los derechos reservados

Arquetipos femeninos en el Tarot (II parte)

Miércoles, 29 de abril de 2009

Continuando con nuestro artículo anterior en el que habíamos comenzado a describir los Arquetipos Femeninos del Tarot, haremos referencia ahora a cuatro Arquetipos eminentemente femeninos: la fuerza, la justicia, la muerte y la templanza.

Queremos señalar aquí como lo hemos hecho en el primer artículo, que el Tarot no es solamente un método de adivinación o como se dice popularmente, “tirar las cartas”, sino que proporciona una orientación amplia, consejos e interpretaciones acerca de las distintas situaciones que se presentan a lo largo de la vida.

La Fuerza (Arcano ocho):
Dualidad y multiplicidad, este arcano se representa con una mujer que domina pero al mismo tiempo protege a un león. Es decir lo femenino, ternura y suavidad, sumado a lo masculino del león que es su vitalidad y fiereza. Desde el punto de vista del Tarot Alude también a la conjunción de cuerpo y alma, el amor espiritual que se conjuga con el amor físico. Contiene las contradicciones y la capacidad del desarrollo interior, invita a enfrentar los problemas y vaticina el éxito para quienes enfrentan la adversidad.

La Justicia (Arcano once):
Su eje es el equilibrio. En el Tarot representa el dominio de lo justo y el sustento de la autoridad: define, corta, decide y dispone. Como se ve, no es una Justicia ciega sino la que recomienda ver la realidad. Convoca a tomar las decisiones pendientes, pero en base al conocimiento. Es la representación del rigor consigo mismo/a, estoicismo, modestia y austeridad.

La Muerte (Arcano trece):
No alude a la muerte física aunque su representación causa despierta temor y desconcierto, sino a un nuevo comienzo, desde el punto de vista de que es necesario hacer morir el pasado para vivir el futuro.
Esta carta de Tarot nos habla de la necesidad de gestar, asumir y conducir el propio camino, desde una transformación desde lo profundo que requiere valentía. Según el Tarot decir sí a la Muerte, equivale a decir sí al propio desarrollo. Llama a aceptar el dolor que significa abandonar lo viejo, no sujetarse a los prejuicios, superar el ego.

La Templanza (Arcano catorce):
Como su nombre lo indica esta carta de Tarot expresa armonía, equilibrio, nuevas posiciones pero en un plano que puede no ser bien comprendido y un aparente desorden. Nos habla de los resultados de un cambio, de armonizar lo interno y externo; el equilibrio real, distinto. Significa también moderación y la capacidad para mezclar distintas realidades. Esta carta también es portadora de mensajes y de protección divina. Alude a la salud psíquica y física.

Autora: Marcela E. Diaz para © consultacartas.com

Arquetipos femeninos en en Tarot (I parte)

Miércoles, 29 de abril de 2009

Durante siglos el tarot ha sido un método enigmático y atractivo no solamente para adivinar el futuro sino como una orientación en la vida. Muy popular en la actualidad, contiene arquetipos y símbolos que representan distintos elementos, guardando siglos de sabiduría y misticismo de la civilización occidental.

Las láminas del tarot nos permiten entrever un universo mágico que es visto con recelo por las ciencias y religiones. Sin embargo, representan los principales arquetipos del ser humano a través de los llamados Arcanos Mayores: 22 cartas que, en determinado orden, guardan todo el crecimiento físico y psíquico del destino humano.

Desde este punto de vista esotérico, cada persona tiene además una carta de tarot que le pertenece: el “arcano mayor” que influye en su vida y que se puede conocer mediante un cálculo que se realiza a partir de la fecha de nacimiento.
Como en muchas otras representaciones culturales, existe en el Tarot un eje femenino-masculino que domina todos sus íconos y fuerzas. Y las mujeres, veneradas, temidas y odiadas a lo largo de la historia, tienen su lugar específico dentro de las cartas de Tarot.

Les invitamos a repasar los Arcanos Mayores que, desde una mirada esotérica y milenaria, nos permiten asomarnos al misterio femenino a través de sus Arquetipos. Nos referiremos en este artículo a dos de ellos:

La Sacerdotisa (Arcano dos):
El más antiguo de los personajes del tarot, evoca las mujeres de los pueblos originarios de Europa y su culto a una Gran Diosa Madre. Como en las culturas orientales que se basan en el Yin y el Yan, la dualidad bien-mal, femenino-masculino, esta figura está relacionada con el Yin, o sea las energías receptivas.
Autónoma y autosuficiente, depositaria de la sabiduría, sus valores son la cooperación y la solidaridad. Representa lo subconsciente, la verdad elemental y los procesos intuitivos.

La Emperatriz (Arcano tres)
En las antiguas culturas algunas mujeres eran elegidas para el culto, destinadas como sacerdotisas y otras continuaban dedicadas las tareas agrícolas. Así, este arcano del Tarot aparece vinculado a la naturaleza, la procreación y la fertilidad; no exento de sensualidad, representa a la madre. Sus atributos son la ternura, la capacidad de criar y dar afecto.
Se relaciona con la comunicación y los procesos creativos y da imagen de bienestar material, pareja estable y reconocimiento social.

Autora: Marcela E. Diaz para © consultacartas.com | Todos los derechos reservados

El Tarot en la Vida

Miércoles, 29 de abril de 2009

El tarot es un fenómeno inexplicable: en el hecho de mezclar las cartas, cortar, y extenderlas sobre la mesa, algo sucede. Las cartas, bajo una correcta interpretación, pueden desarrollar una descripción realista de la situación en que se encuentra el consultante, el problema consultado, y hacia donde se dirige, como una hoja de ruta donde aparecen los lugares donde hemos estado, el punto en que nos encontramos, lo que hallaremos en el camino.

¿Seremos capaces, consciente o inconscientemente, de tomar en cuenta estas indicaciones, cambiarlas, modificarlas, mediante nuestros miedos e ilusiones? ¿O dejaremos que ocurra sin más, pues las decisiones de cambio, son costosas y requieren tiempo?

Las cartas son símbolos, su procedencia es antigua, nos llega desde los jeroglíficos, la mitología, los arquetipos, la numerología, la kábala, etc.
Cada uno de nosotros está rodeado de una “vibración”, una energía que que es la que nos permite vivir cada situación en forma particular y única.

En la sesión de tarot, ocurre una sutil combinación entre la vibración del consultante, la pregunta, el movimiento de las cartas y la distribución de las figuras, que es la que acertadamente debe interpretar el tarotista para ofrecer una respuesta certera. Las cartas no “mienten”, como mucho, pueden negarse a responder a determinadas cuestiones.

Es allí donde juega un papel fundamental la capacidad de interpretación del tarotista, su conocimiento de los símbolos y relaciones, para saberlos adaptar correctamente a la pregunta. Por otra parte el tarotista debe tener la capacidad de desvincularse de toda connotación personal con problema consultado, para evitar que su propia moral, deseos o miedos interfieran en la respuesta. Debe permitir que la libre intuición se mezcle con los símbolos, relajadamente, escuchando y utilizando el sentido común para asesorar lo mejor posible al consultante.

El tarot es ciencia pero también arte, por eso ocurre algo mágico durante la sesión, el intérprete cuenta una historia al consultante que coincide con lo él ya conoce, su carácter, su pasado y situación actual. Se interpreta entonces que si esto es así, lo que se relate respecto del futuro también puede suceder. Es uno

de los momentos más importantes de la sesión pues el tarotista debe ayudar al consultante a enfrentar las dificultades o los hechos más o menos dolorosos.

Las cartas “no mienten”, pueden existir fallas en la interpretación, momentos difíciles, cansancio, falta de formación por parte del tarotista. Sin embargo quien consulta las cartas lo hace para tener un poco más de luz sobre un determinado problema, o sobre su futuro, por eso en una sesión exitosa de Tarot se combinan una serie de energías que mediante la interpretación de los símbolos da la respuesta correcta.

Autora: Marcela E. Diaz para © consultacartas.com | Todos los derechos reservados

El Tarot para comprender nuestras relaciones.

Lunes, 27 de abril de 2009

La convivencia cotidiana nos expone a las fricciones que la comunicación continua nos reta a sortear.

Somos particularmente distintos, sentimos, pensamos y creemos de manera disímil; y aunque muchas veces nos vanagloriamos de ser únicos; pocas veces entendemos que esas diferencias nos impulsan a combatir por un grado de razón que realmente cada uno tiene a su manera, con su estilo y precisamente por su particularidad.

Una parte importante de las lecciones y aprendizajes que nos presenta la vida proviene de nuestras relaciones con las personas con las que entablamos lazos de amistad, de amor, de odio, de conflicto o de dependencia.

Las preguntas sobre la aclaración de nuestras relaciones son las que más se hacen con respecto a las situaciones personales de la vida. De hecho, no hay ninguna otra esfera de la vida, salvo las situaciones relacionadas con nuestra profesión, que influya tanto y tan profundamente en nosotros y nuestro humor cotidiano.

Con la ayuda de las cartas del tarot es fácil detectar las circunstancias que no nos llevan a ninguna parte, que sólo nos encierran en un circulo vicioso de resentimiento, de tristeza e inseguridad; que no pueden superarse o que crean problemas; introduciendo un nivel de tensión en lo que debería ser la normal comunicación y comprensión de esos vínculos conflictivos.

La lectura del tarot desde la óptica arquetípica y kármica nos permite descubrir, esos defasajes energéticos que se producen con ciertas relaciones y que tanto dolor pueden causar a todos los que están involucrados en ella.

Crees que te maltratan, compiten contigo, te envidian o te hacen daño?
Toma las riendas de tu vida, profundiza en el conocimiento que tienes de ti misma/o, proponte un cambio que te libere de toda esa angustia y sé feliz…

Consulta el Tarot con nuestro gabinete y te ayudaremos aportándote valiosos consejos y orientaciones para que comiences a disfrutar de las relaciones, sabiendo tomar de cada una de ellas lo estrictamente positivo, restándole atención a las actitudes, defectos o errores que impacten negativamente sobre tu deseo de ser aceptada/o y tu voluntad de querer.

Autora: Marcela E. Diaz para © consultacartas.com | Todos los derechos reservados

Reunión de sentimientos.

Sábado, 25 de abril de 2009

Quiero dejarles en esta ocasión, algo que no es de mi autoría, tal como me lo ha enviado una amiga, como de Anónimo, así se los obsequio, porque realmente me ha gustado tanto que no podía perderme la oportunidad de compartirlo con ustedes.

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre en un lugar de la tierra. Cuando el Aburrimiento ya había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso: – ¿Jugamos a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja y la Curiosidad, sin poder contenerse, preguntó:
- ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?

- Es un juego -explicó la Locura- en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden.
Cuando yo haya terminado de contar, el primero que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.El Entusiasmo bailó secundado por la Euforia.
La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada.
La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo, lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse.

- Uno… dos… tres… cuatro…, empezó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza, que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino.
La Fe subió hasta los cielos, y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La Generosidad casi ni alcanzaba a esconderse, pues cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para algunos de sus amigos.

Si era un lago cristalino, ideal para la Belleza. Si era la rendija de un árbol, perfecto para la Timidez. Si era una ráfaga de viento, magnífico para la Libertad. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol. El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y la Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes. El Olvido no recuerdo donde se escondió, pero eso no es importante.

Cuando la Locura estaba por el 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todos estaban ocupados… hasta que divisó una rosa y, enternecido, decidió esconderse entre sus pétalos.

- Un millón, contó la Locura, y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la Pereza, sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre la zoología. Sintió vibrar a la Pasión y al Deseo en el centro de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y claramente pudo deducir dónde estaba el Triunfo. Al Egoísmo ni tuvo que buscarlo, él solito salió disparado de su escondite… que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar le dio sed, y al acercarse al lago cristalino descubrió a la Belleza. Con la Duda resultó mucho más fácil aún, pues la encontró sentada sobre una cerca sin saber de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris (mentira, estaba en el fondo de los océanos), y hasta al Olvido, quien ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.

Sólo faltaba el Amor. No aparecía por ningún lado. La Locura buscó detrás de cada árbol, bajó a cada arroyuelo del planeta, subió a las cimas de las montañas.

Cuando estaba a punto de darse por vencida, divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas. De pronto se escuchó un doloroso grito. Las espinas habían herido al Amor en sus ojos. La Locura no sabía cómo hacer para disculparse, lloró, imploró, suplicó, rogó, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas, el Amor es ciego y la Locura lo acompaña.

Autora: Marcela E. Diaz para © consultacartas.com | Todos los derechos reservados

Cuando las emociones nos engordan

Miércoles, 22 de abril de 2009

Con la llegada del verano llega la angustia de mostrarnos, el traje de baño y los rollos nos están mostrando que no estamos preparados para mostrarnos ante los demás. El espejo nos conduce a las mayores críticas acerca de nosotros mismos, de lo que somos y de lo que no somos. Frente a los lamentos y acusaciones nuestra estima sucumbe acribillada, en el fondo de nuestro ser. Quien puede quererse cuando encuentra que la balanza hizo una gran es escalada hacia arriba, cuando la ropa de verano le queda chica, cuando se siente un monstruo. Todos, con la aparición del tiempo lindo, repiten la dificultad de aceptarse a sí mismos.

Es común esta dificultad de aceptación en las adolescentes bulímicas y anoréxicas que arriesgan su vida jugando con el hambre y los alimentos. En señoras exitosas que son capaces de hacer todo en la vida pero no pueden ser flacas.

En individuos que se sienten mal, sin saber por que, pero si saben que les sobran algunos kilos. En grandes profesionales de los sacrificios más variados, pero que aún así no pueden adelgazar. Todas las historias y características de estas personas se unifican en una sola idea, la comida es más fuerte que ellas. Esencialmente la dificultad de quererse y la emoción de displacer, como la angustia, la insatisfacción, el enojo, el aburrimiento, es lo que lleva a esas ganas de comer.

Pero cómo podemos aceptarnos si las personas que nos rodean, marido, novio, madre, nos hablan constantemente de nuestro sobrepeso. Si no me puedo mirar en el espejo, si los amigos se burlan de nosotros, si no recibimos piropos de los hombres.

Cuando a diario decimos que estamos gordos, estamos expresando algo más que no estar en línea, estamos diciendo que no somos aceptados, por lo cual debemos mejorar. Se comienza a pensar que todo lo que se es no es bueno y que esto es por culpa de los demás. No podremos cambiar si entramos en pelea con nosotros mismos o con los otros y no conseguiremos nada positivo si nos sometemos a una crítica despiadada, a una falta de amor hacia uno mismo. Difícilmente lograremos ser felices si nos tratamos con dureza, con crueldad, con exigencias y reproches. Toda la crítica y agravios que nos proferimos cuando no sube el cierre del pantalón, cuando la balanza nos muestra el aumento de peso, solo nos conducen a una acumulación de angustias muy difíciles de soportar.

Todo esto nos conduce indefectiblemente a la heladera, con lo que entramos en un círculo vicioso, me odio, me angustio por esta sensación, me odio nuevamente y como, del cual es muy difícil salir.

Debemos como primer paso detener esta pelea, ponerle límites. Solo podremos lograr algo permanente y efectivo desde la comprensión, la tolerancia, la paciencia, el amor. Si nos inclinamos a comer de más es porque la comida satisface por momentos nuestra displacer. Se recurre a la comida, a pesar que esta nos engorda, cuando estamos mal. Lo que hay que entender que cuando comemos es porque estamos mal, y no es que estamos mal porque comemos. Podremos encontrar una salida eficaz para el problema real que esta oculto, si logramos entender la molestia y descubrir de qué se trata, en lugar de agredirnos sin sentido por un problema que nos es más que una máscara de otro. Hay que entender porque vamos a buscar comida. Descubramos cual es la emoción negativa escondida que nos lleva a esa acción. Cuando no me acepto, debo averiguar con que parte de mi interior me estoy peleando. Tenemos que descubrir cuál es mi miedo cuando me enfrento con la balanza. Cuando me obligo a tener un cuerpo determinado, o a tener el peso que la sociedad me exige, debo pensar qué permiso estoy buscando o de quién estoy buscando la aceptación. Cuando comienzo a controlar mi dieta tengo que averiguar que es lo que realmente intento controlar. Si lo que realmente queremos es ser flacos, es muy difícil que seamos gordos felices. Lo importante es poder ser libres comiendo hasta lograr nuestra saciedad y de acuerdo a nuestro apetito. Solo lograremos recobrar nuestro peso e impedir la sobrealimentación si no nos peleamos con nosotros mismos.

Autora: Marcela E. Diaz para © consultacartas.com | Todos los derechos reservados